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No cometas estos 4 errores con tu dinero

Sep 28, 2021 | Follow the Money

La forma en que gestionamos nuestro dinero no es un tema de conversación habitual.

El silencio en torno a este tema no hace más que agravar una problemática muy extendida y que puede salir muy cara: el desconocimiento –o desinterés– por la gestión de las finanzas personales. A continuación, repasamos algunos de los errores más frecuentes a la hora de administrar el dinero, ¿cometes alguno?

1. No tener objetivos

Uno de los mayores errores financieros que se pueden cometer es no tener objetivos. Establecer objetivos específicos y realistas es clave para lograr una buena salud financiera, pero los efectos de una planificación adecuada van más allá de lo que se puede ver en la cuenta bancaria.

Tanto si se trata de ahorrar para lanzar tu propio negocio, hacer un viaje o pagar una deuda, tener objetivos financieros es un ejercicio que te ayudará a planificar tu futuro a corto y largo plazo, y a actuar de forma pragmática para tomar las riendas de tu vida. Uno de los efectos secundarios de la planificación financiera es que aprenderás mucho, sobre el dinero y sobre ti mismo. Poner los libros sobre la mesa te ayudará a distinguir entre tus deseos y necesidades, a ver qué empresas y modelos de negocio estás apoyando y a ser más consciente de tus hábitos y estilo de vida. ¿Le compensa cocinar más y reducir el reparto? ¿Cuánto tardarás en ahorrar lo suficiente para permitirte el coche que te gusta?

La gestión de las finanzas personales tiene consecuencias sorprendentes en tu bienestar, y la consecución de objetivos te motivará para seguir mejorando tu calidad de vida.

2. Pensar que la inversión no es para ti

No te imaginas cuánto te agradecerá tu yo del futuro haber empezado a invertir pronto. Toda inversión conlleva cierto grado de riesgo, pero puedes hacer que tu dinero trabaje para ti y protegerte de la inflación con las inversiones en bolsa.

La diversificación y la visión a largo plazo son sus mejores herramientas para aplicar una estrategia de inversión exitosa. Tenga en cuenta que, durante casi el último siglo, el rendimiento medio de la bolsa ha sido del 10% anual.

El mundo de la inversión sigue siendo un misterio para muchos ahorradores medios, pero plataformas móviles como HeyTrade están simplificando el acceso a los mercados financieros con mensajes transparentes, tarifas competitivas y una usabilidad intuitiva.

3. No tener un colchón para emergencias

Por mucho que nos esforcemos en planificar, los imprevistos suceden. Por ello, contar con un colchón de ahorro para emergencias te puede ayudar a vivir con más tranquilidad y cumplir con tus objetivos de ahorro incluso tras afrontar un gasto inesperado.

Los colchones financieros para emergencias son especialmente relevantes para aquellas personas que trabajan por cuenta propia, las que son propietarias de un inmueble (un incidente inesperado que afecte el sistema eléctrico o las tuberías puede suponer meses de costosas reparaciones), y las que tengan una deuda importante.

Por lo general, un colchón de emergencia le permitirá cubrir de tres a seis meses de gastos de subsistencia, aunque en algunos casos puede querer ahorrar el equivalente a todo un año de gastos. Según The Balance, sus ahorros para emergencias deben cubrir:

– De 3 a 4 meses de gastos: si no tienes problemas de salud, vives de alquiler, no tienes hijos ni personas a tu cargo, tienes estabilidad laboral.
– Unos 6 meses de gastos: si vives en una zona cara, tienes una propiedad, tienes hijos, tu trabajo es algo inestable.
12 meses de gastos: si tienes un nivel de vida alto, te has jubilado (o estás a punto de hacerlo), tu trabajo puede requerir que te traslades a otra zona o país, varias personas dependen solo de ti.

Estas sugerencias no son una fórmula exacta y cada caso debería estudiarse detenidamente. Sin embargo, sí que nos permiten hacernos una idea de lo que nos conviene.

4. No leer la letra pequeña

Este título se explica por sí mismo, pero seguro que todos hemos cometido este error en un momento u otro. Por desgracia, los casos de personas que han firmado un contrato sin ser conscientes de lo que estaban aceptando no son aislados. Las prisas, la ilusión de un nuevo proyecto o la desesperación pueden empujarnos a firmar condiciones desfavorables con los ojos cerrados, viéndonos forzados a pagar el precio –literalmente– de una mala decisión durante años.

En caso de duda, pregunta. Siempre. En el sector de los servicios financieros, los clientes deben exigir la máxima transparencia. Ellos son los que pueden provocar el cambio y acabar con las prácticas turbias. Además, leer la letra pequeña a veces merece la pena.

AVISO LEGAL
La información contenida en este artículo tiene únicamente fines informativos y no debe considerarse nunca como un consejo o recomendación de inversión. El receptor de esta información debe tomar sus propias decisiones financieras sopesando los riesgos de sus inversiones.

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